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Dicordi Decoración C/ Velázquez nº 94 1º 28006 Madrid |
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VERDE |
NEGRO |
GRIS |
MARRON |
BLANCO |
ROJO |
En este apartado no vamos a entrar en complicadas teorías sobre el color. Los complejos mecanismos por lo que la luz al atravesar un prisma descomponen los colores, o como se propagan esos colores, conceptos sobre cromaticidad, tonalidad y reflexión de la luz. Aquí abordaremos el color desde el punto de vista de la influencia que este ejerce sobre nuestro ánimo. Analizaremos el color mediante la observación de la percepción humana y no desde la perspectiva de la física. El color influye considerablemente sobre nuestro estado de ánimo y está directamente relacionado con las influencias sociales, morales, el poder, la política , la religión o la filosofía. Los cardenales visten de púrpura, Las novias de blanco y el luto es el negro. Hablamos de mundo occidental, claro, por eso hablamos anteriormente de las connotaciones sociales, morales y políticas. Los colores pueden ser cálidos o fríos. Y en cualquier caso no hay dos personas que los perciban de la misma manera. Cada uno de nosotros percibimos los colores con sutiles diferencias, por eso es tan fácil que de dos persona una vea un verde azulado, y otra vea el mismo color como un azul verdoso. Cada uno de nosotros psicológicamente percibe más partes del verde o del azul que el otro que lo observa.
Sin tomar parte sobre el gusto particular de cada uno, sí podemos marcar
unas reglas generales de la percepción del color. De su combinación
o de su contraste. Y esto nos ocurre cuando nos vestimos. Como conjuntamos
los colores de las prendas o como las contrastamos, hace que una gran
parte de los que nos observan piensen que somos elegantes o chavacanos.
No obstante como antes he mencionado, cada uno tiene sus gustos. Pero
si el resultado que queremos conseguir, es que nos vean con agrado
la mayor parte de los que nos contemplan, entonces debemos combinar
los colores o contrastarlos de forma que sea agradable a la mayoría.
No es lo mismo hablar de los colores producidos por la descomposición
de la luz, que sobre los colores de los pigmentos. Estos últimos
al mezclarse producen nuevos colores o tonalidades y este es también
el caso que nos ocupa, ya que la decoración de interiores se
base en los pigmentos aplicados sobre los diferentes paramentos de
una estancia.
Si tenemos en cuenta que los colores al mezclarse cambian sus propiedades,
debemos tener en cuenta que no es lo mismo pintar de color amarillo
una pared roja. Pintar de amarillo una pared blanca. Sobre el blanco
el amarillo siempre será más luminoso, pero menos cálido.
Cuando entramos en el piso piloto de una inmobiliaria que quiere vender,
lo más probable es que las paredes estén pintadas en
blanco o como mucho en colores suaves y claros, crema principalmente.
La aplicación
del color en una vivienda, y sin tener la osadía de pretender
que le guste a todo el mundo, es un reto que los diseñadores
procuran evitar. Es casi imposible contentar a todo el mundo. Por lo
que lo más fácil, es que se opte por el minimalismo cromático
buscando una cierta armonía, mejor no arriesgarse al fracaso
que supone que lo tilden de…. Cualquier apelativo vale.
En general tendemos a elegir los colores un poco en función
de los prejuicios y convencionalismos, antes de saber si realmente
nos gustan, o como influyen en nuestro humor o estado de ánimo.
Quizás le ha pasado alguna vez que acudiendo al domicilio de
algún conocido se ha encontrado sorprendido ante el grato efecto
que le ha causado un color que normalmente no le gusta. En muchas ocasiones
la predisposición que tenemos ante un color esta motivada por
el contexto en el que en otra ocasión lo hemos contemplado.
Esto impide que aprovechemos adecuadamente las ventajas de estéticas
de ese color prejuzgado negativamente.
Tanto si tomamos partido por los cromoterapeutas, que creen que los
colores poseen una especie de energía que nos afecta directamente
sobre las células de nuestro organismo. Como si creemos que
influyen por otros motivos sean estos estéticos o psicológicos,
no cabe duda que el color ejerce sobre nosotros un impacto sorprendente
en nuestro estilo de vida.
Si pintamos una habitación con un estilo cromático determinado,
conseguiremos que parezca más grande o más pequeña,
más intensa y viva o más relajante o suave. No vamos a ir más lejos
en las teorías que la cromoterapia que postula que
a través
de los colores podemos aliviar enfermedades psíquicas o fisicas.
Por lo que la forma de decorar nuestro hogar se convierte en algo más
que una pura cuestión estética.
Una vivienda de muchos colores puede resultar caótica para
algunos, pero para otros con inquietudes creativas puede resultar muy
atractiva. Y no solo para ellos, para una familia con niños,
será fundamental
la diversidad cromática. Pero un espacio, por pequeño
que este sea, un rincón bien iluminado en una sala de estar,
puede constituir el sanctum sanctorum, un santuario para descansar
y relajarse. Para refugiarse de las tensiones cotidianas, cuanto más
intensa y agitada se nuestra vida, como en el medio urbano, más
apreciaremos y más necesarios serán esos espacios.
A mayor número de colores mayor será la dificultad para
elegir, por lo que muchos afortunados pintan de un solo color su casa.
Sí, es cierto, no tienen complicaciones, pero tampoco tendrán
ese santuario del que antes hemos hablado. Si todas las estancias y
rincones de nuestra casa son iguales, difícilmente encontraremos
uno que destaque entre los demás. Pero existen unas normas básicas
que nos simplifican la tarea, la armonía cromática y
la complementariedad. Es decir, colores que combinan o que contrastan.
Los colores cálidos tienden a acercar y los fríos o claros a alejar. Este aspecto fundamental es especialmente importante en los espacios interiores de las viviendas. Es por eso que una habitación pequeña, puede abrirse con un color claro y frío, como por ejemplo un turquesa pálido, mientras que un salón de grandes espacios, pintado de rojo evitará que parezca enorme. Un toque de color cálido al final de un pasillo centrará nuestra atención y acentuará las dimensiones de la estancia, mientras que un color frío consigue efectos contrarios. Techos muy altos pueden acercarse dándoles un toque de color intenso, por el contrario, techos bajos necesitarán de colores claros o blancos para parecer más altos. Una habitación pintada en azul metálico, es fácil que nos de la sensación de frío, magnífico si lo que se pretende es que una calurosa o soleada habitación nos proporcione una grata sensación de frescor, pero inevitablemente no será un lugar relajante. La sensación de calor nos hace sentir protegidos y relajados, si lo que pretendemos es sentirnos cómodos y relajados buscaremos colores cálidos. Como se puede comprobar, los colores acomodan nuestro ánimo, pero también buscamos el placer cromático, el que nos proporciona la contemplación de ese color, ese que a nosotros nos gusta, y no solo nos complace contemplar el color también nos sentimos positivamente impactados por las texturas. Es por eso que en la actualidad, con las nuevas pinturas acrílicas mates y satinadas, se experimente con trapeados, esponjados, estucos. Texturas rugosas y líneas transversales combinadas que hacen de los espacios verdaderos lugares de arte en nuestra casa desde la que podemos sin duda deleitarnos y disfrutar de nuestra creación dando carácter a cada rincón dotándole de una personalidad única. La nuestra.
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