No debemos pensar siempre en los materiales tradicionales. Aquí te damos algunos consejos para abaratar tu reforma haciendo lo mismo y con unos buenos resultados :
- La época del alicatado hasta el techo ya pasó. Tanto en baños como en cocinas puedes combinar con pintura, incluso prescindir de los azulejos. Por ejemplo, en la
cocina puedes alicatar nada más la franja entre muebles altos y bajos en la zona del fregadero y de cocción. La cerámica es mucho más cara que la pintura, tanto en material como en mano de obra.
Además, cuando te cansas del alicatado, es muy costoso cambiarlo e implica una nueva obra. La pintura siempre puedes cambiarla sin grandes transtornos.
- En los baños se pueden usar pinturas al óleo, que hacen que resbale el agua y no se produzcan filtraciones. Si no te atreves, puedes alicatar la zona de la bañera
o ducha y pintar el resto.
- La pintura no te ahorra dinero sin más, además es mucho más limpia que los azulejos, ya que no tiene huella (que es donde se acumula siempre la suciedad). Elige
siempre pinturas lavables.
- Piensa que salen constantemente nuevos materiales. Muchas veces nos empeñamos en trabajar con los materiales de siempre, que no siempre son los mejores y
los más baratos, pero que parece que son los que tienen buena fama. Es el caso del mármol. Es un material muy caro, que además conlleva mucho mantenimiento. En cambio han salido rectificados que
son más baratos, tampoco llevan huella, tienen el mismo acabado, pero tienen la dureza y la resistencia del gres.
- Cuando hacemos una reforma siempre pensamos que es la obra de nuestra vida. Esto hace que nos gastemos ingentes cantidades de dinero en los materiales más caros,
las telas más caras... Pero la realidad es que nos encanta cambiar de cuando en cuando la decoración, y nos acabamos cansando de la obra que hicimos. Por éso es una buena idea hacerla de manera
que sea fácil de actualizar. Es el caso que decíamos de la cocina. Si está pintada, con cambirle el color tendremos una cocina nueva por muy poco dinero y poco esfuerzo.
- Lo que acabamos de decir sirve también para otros objetos decorativos. Por ejemplo, piensa en cuanto te has gastado en las cortinas del salón. Las modas y las
tendencias cambian cada vez más rápido, y muchas veces nos quedamos con las cortinas que nos pusieron en su día (y que ya no se llevan nada), porque ¡¡¡nos costaron un ojo de la cara!!!. En
cambio hay telas preciosas a precios muy asequibles, que nos permiten renovarlas cuando queramos darle un aire nuevo al salón.
- Déjate aconsejar. Los profesionales saben que determinadas soluciones que se nos han ocurrido pueden dar problemas a corto o medio plazo. El que la vecina de
arriba haya colocado el baño de una manera determinada, no quiere decir que sea la manera más correcta de hacerlo y que no tenga problemas en el futuro. Ellos (los profesionales), están muy
acostumbrados. Empeñarnos en hacer las cosas a nuestra manera, nos puede acabar saliendo muy caro si se cumple lo que el profesional nos está dieciendo.
- Lo que le funciona a una persona no tiene por qué funcionarle a otra. La obra de tu vecina puede ser preciosa, pero no es tu obra, y a la larga puedes no
encontrarte a gusto con élla.