ACOMETER UNA REFORMA:
La reforma es una de las cosas más desagradables que existen,
de éso somos conscientes. Como empresa, procuramos que la obra
sea lo más cómoda posible para nuestros clientes, pero
no deja de ser una obra. En esta sección hemos querido recopilar
consejos para que esa reforma sea lo menos dura posible. Espeamos que
os sea de utilidad.
- Lo primero es tener muy claro lo que estamos buscando a la hora
de hacer la reforma. No es lo mismo reformar una casa para alquilarla
posteriorermente, lavarle la cara para sacarla a la venta, o acometer
una obra para adecuarla a nuestras necesidades como vivienda principal.
Explícale a la persona que te haga el presupuesto lo que quieres,
para que los materiales y los acabados se adecuen a tus necesidades.
- Lo normal es pedir varios presupuestos. Para que puedas comparar
entre éllos es aconsejable que les digas a todos los que te
visiten lo mismo, ya que muchas veces, las diferencias en los precios
se deben a que cosas que les hemos dicho a unos no se la hemos dicho
a otros. Como recomendación personal, hazte una lista con
los trabajos que quieres, y así te aseguras de que no se te
olvida nada.
- A la hora de comparar presupuestos, asegúrate que todos
incluyen lo que tú has pedido. Hay veces que el presupuesto
más barato, lo es por el mero hecho de que no te incluye la
mitad de las cosas, y si contratas con él, puedes encontrarte
con la desagradable sorpresa de que al final te sale más caro
porque empiezan a añadirte cosas que no te habían incluído
a precios superiores.
- Ten en cuenta que las obras siempre suelen subir de dinero y tiempo
de ejecución. Aunque el presupuesto sea cerrado, siempre se
te van a ocurrir cosas nuevas que irás añadiendo sobre
la marcha. Por ejemplo, cuando estés viendo como distribuir
los muebles de la cocina, puedes caer en la cuenta de que te viene
bien tener dos enchufes más que en un principio no habías
tenido en cuenta. Cuando se empiezan a ver los espacios y como va
quedando, es muy frecuente ir añadiendo cosas o cambiando
lo que en un principio habías pensado. Por supuesto, igual
que el contratista te subirá aquellos trabajos que añadas
sobre la marcha, tiene la obligación de descontarte aquéllos
que finalmente no decidas hacer (por ejemplo, si al final no cambias
la ventana del baño).
- Ten en cuenta que si contratas los oficios por separado, la organización
de la obra recae sobre tí, y la posible responsabilidad de
lo que salga mal también. Cuando entran trabajadores de distintas
empresas o que no trabajan juntos, la culpa siempre será del
otro, y te va a costar depurar responsabilidades y conseguir que
te arreglen lo que haya fallado.
- Si lo que contratas es una cuadrilla de autónomos, antes
de nada, pídeles papeles que demuestren que son autónomos,
con un domicilio y un teléfono que no sea móvil. Muchas
veces te resultará imposible reclamar, ya que solo te dejan
un móvil que pueden cambiar cuando quieran y no hay manera
de localizarlos.
- Lo mejor es contratar una empresa que te lo haga todo. Habrá siempre
un responsable que se encargará de que los trabajadores cumplan
con lo que tengan que hacer , y de que rectifiquen lo que hayan hecho
mal. Además se encargará de que entren los profesionales
adecuados en el momento adecuado, y la responsabilidad será siempre
suya.
- La empresa que contrates tiene que tener un seguro de responsabilidad
civil para cubrir posibles accidentes, como mojar al vecino de abajo
por una rotura de una tubería, etc.
- No cabe duda de que el dinero es importante, pero a veces, es mejor
elegir porque una empresa te de mayor confianza que otra. De ésa
forma, te sentirás más a gusto.
- Desconfía del "esto se hace por dos duros y en un par
de patadas". Es mejor que te pongan pegas y te avisen de los
problemas desde el principio. Es más fácil hacerse
a la idea, y no que está hecho en una semana y luego son tres
porque han surgido cosas. En cambio, si te dicen tres semanas porque
pueden surgir cosas y luego no surgen y son solo dos semanas ¡¡¡ Da
una alegría !!!.
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ELEGIR LOS ACABADOS :
No debemos pensar siempre en los materiales tradicionales.
Aquí te damos algunos consejos para abaratar tu reforma haciendo
lo mismo y con unos buenos resultados :
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La época del alicatado hasta el techo
ya pasó. Tanto en baños como en cocinas puedes combinar
con pintura, incluso prescindir de los azulejos. Por ejemplo, en
la cocina puedes alicatar nada más la franja entre muebles
altos y bajos en la zona del fregadero y de cocción. La
cerámica es mucho más cara que la pintura, tanto
en material como en mano de obra. Además, cuando te cansas
del alicatado, es muy costoso cambiarlo e implica una nueva obra.
La pintura siempre puedes cambiarla sin grandes transtornos.
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En los baños se pueden usar pinturas
al óleo, que hacen que resbale el agua y no se produzcan
filtraciones. Si no te atreves, puedes alicatar la zona de la bañera
o ducha y pintar el resto.
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La pintura no te ahorra dinero sin más,
además es mucho más limpia que los azulejos, ya que
no tiene huella (que es donde se acumula siempre la suciedad).
Elige siempre pinturas lavables.
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Piensa que salen constantemente nuevos materiales.
Muchas veces nos empeñamos en trabajar con los materiales de siempre,
que no siempre son los mejores y los más baratos, pero que
parece que son los que tienen buena fama. Es el caso del mármol.
Es un material muy caro, que además conlleva mucho mantenimiento.
En cambio han salido rectificados que son más baratos, tampoco
llevan huella, tienen el mismo acabado, pero tienen la dureza y
la resistencia del gres.
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Cuando hacemos una reforma siempre pensamos
que es la obra de nuestra vida. Esto hace que nos gastemos ingentes
cantidades de dinero en los materiales más caros, las telas más caras... Pero
la realidad es que nos encanta cambiar de cuando en cuando la decoración,
y nos acabamos cansando de la obra que hicimos. Por éso es
una buena idea hacerla de manera que sea fácil de actualizar.
Es el caso que decíamos de la cocina. Si está pintada,
con cambirle el color tendremos una cocina nueva por muy poco dinero
y poco esfuerzo.
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Lo que acabamos de decir sirve también para otros objetos
decorativos. Por ejemplo, piensa en cuanto te has gastado en las
cortinas del salón. Las modas y las tendencias cambian cada
vez más rápido, y muchas veces nos quedamos con las
cortinas que nos pusieron en su día (y que ya no se llevan
nada), porque ¡¡¡nos costaron un ojo de la cara!!!.
En cambio hay telas preciosas a precios muy asequibles, que nos permiten
renovarlas cuando queramos darle un aire nuevo al salón.
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Déjate aconsejar. Los profesionales saben que determinadas
soluciones que se nos han ocurrido pueden dar problemas a corto o
medio plazo. El que la vecina de arriba haya colocado el baño
de una manera determinada, no quiere decir que sea la manera más
correcta de hacerlo y que no tenga problemas en el futuro. Ellos
(los profesionales), están muy acostumbrados. Empeñarnos
en hacer las cosas a nuestra manera, nos puede acabar saliendo muy
caro si se cumple lo que el profesional nos está dieciendo.
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Lo que le funciona a una persona no tiene por qué funcionarle a
otra. La obra de tu vecina puede ser preciosa, pero no es tu obra,
y a la larga puedes no encontrarte a gusto con élla.
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